miércoles, 3 de julio de 2019

Córdoba en el túnel del tiempo

Pintura: Gutiérrez Solana


 José Aguza.

Colectivo Prometeo.


    Quizá muchos recuerden aquella vieja serie de televisión de ciencia-ficción americana titulada “El túnel del tiempo” de 1966, donde sus protagonistas viajaban al pasado. Viene esta aclaración, porque a veces la realidad supera a la fantasía en estos días.
   Este último domingo de junio, una gran parte de “mojigatos paseamaderos” e “ignorantes santurrones” de Córdoba, invadían una vez más gran parte de las calles de la ciudad, conmemorando el Año Jubilar de las Cofradías, con la justificación del 90 Aniversario de la Consagración de Córdoba a la devoción del Sagrado Corazón de Jesús, un evento religioso que se celebró por primera vez aquel 24 de octubre de 1929, con motivo de la inauguración del monumento de la citada imagen en las Ermitas de la sierra y a la que parece ser acudieron, según crónicas de la Iglesia, más de 20.000 cordobeses… Puestos a celebrar y dada “la apetecible temperatura” que disfrutamos estos días, no habría estado mal, repitieran el mismo recorrido subiendo hasta las Ermitas a ver si sus sebáceas glándulas y materia gris cerebral se derretían,  en vez de ocupar el espacio público con los riesgos inherentes. Baste decir que ya se han producido varios accidentes de ciclistas y personas heridas por caídas a causa de la cera en el pavimento en la calle Cardenal González, donde vecinos y policía han llegado a cortar el tráfico y por supuesto, como siempre, los gastos de limpieza a costa del erario público.
No estaría demás que estas víctimas colaterales reclamasen daños y perjuicios a los causantes de sus percances o sea a las Cofradías.


    Una vez más asistimos a la usurpación de la calle por una parte de la comunidad, ignorando los derechos de quienes no comulgan con sus sentimientos religiosos.
No es que los cordobeses estén anclados en el pasado, es que retroceden estúpidamente a él en un alarde de fanatismo eclesiástico y la Iglesia está exultante de gozo con el apoyo y colaboración de la recién estrenada corporación municipal.
No olvidemos además, que mientras se fomenta la apología religiosa se vulneran otros derechos ciudadanos atacando y destruyendo bienes de interés cultural, como ocurriera en la exposición de la Diputación Provincial con el cuadro “Con flores a María” que fue rajado por un inculto analfabeto y descerebrado radical a la vez que la Asociación de Abogados Cristianos demandaba por vía penal tanto a la corporación como a la autora del mismo y a la ex-delegada de Cultura de la institución provincial, por lo que ellos consideran “un ataque a sus derechos fundamentales” sin tener en cuenta los derechos de los demás.
Jamás en tiempos pasados, la grey disfrutaba de tantos festejos religiosos en sus calles como en la actualidad y no nos alarmemos que aún seguirán aumentando con el beneplácito de nuestras autoridades, si no, al tiempo.

La imagen que ofrecen muchos balcones y ventanales llenos de banderas y colgaduras, recuerdan más una película del siglo pasado que un acontecimiento cultural.
No puedo entender como una religión que habla de amor, puede disfrutar de unos espectáculos que exaltan la crueldad y el dolor. Me ofende la apología de la tortura, el martirio y la muerte que las imágenes católicas ofrecen de sus personajes. Más coherentes me parecen aquellas confesiones religiosas, sin que ello suponga que defiendo ninguna forma de alienación confesional, que en sus textos y sus templos no recogen ninguna imagen de sus divinidades. Lo que la Iglesia Católica mantiene podría considerarse lisa y llanamente “idolatría”: adoración a imágenes con distintas nominaciones (vírgenes, cristos, santos y beatos de todo pelaje, etc.)

No sé cuanto tiempo tendrá que pasar hasta que el ser humano tome conciencia de la manipulación y control que la religión hace de la persona y de su vida, del poder que ejerce sobre gobiernos y autoridades…
Una vez más vuelvo a incidir en el estudio y conocimiento veraz de nuestra Historia: en nuestro país, Iglesia y Estado siempre han sido los opresores del pueblo y enemigos de la Cultura.



2 comentarios:

joaquín Luque i Tenllado dijo...

Excelente y sintético artículo sobre la alienación religiosa, nucleado en nuestra ciudad cordobesa.

El nacional-catolicismo pervive en nuestra sociedad. Y en su expresión más regresiva. En Córdoba, como en Andalucía, la orgía expresiva religiosa logra cotas delirantes. Aquí, para más inri, sufriremos a la derechona conservadora clásica cordobesa en la corporación, que es confesante de facto, con lo cual los fastos nacional-católicos se dilatarán aún más.

Es absurda toda la puesta en escena icónica y nominal católica: propia de un sadomasoquismo explícito que, diríase, semeja una atávica performance propia de un club de SM. En este sentido, la confesión luterana -siendo también, en mi opinión, otra ficción más- es más decente expositiva y litúrgicamente que la católica.

El problema nuclear no es anular a la religión, pues ésta parece ser una adptación evolutiva como señalan estudios sociobiológicos y neurocientíficos. La clave está en la DEMARCACIÓN de la religión en relación con el estado, la política y el ámbito público. Y, en este tema, me temo que nadie quiere adentrarse, ni siquiera los partidos de izquierda teóricamente laicos. Y así estamos.

recomenzar dijo...

Me gusta el haberte leído
No comento ya que cada uno de nosotros es libre de escribir lo que quiere- No analizo te leo y me gusta . Un blog necesita comentarios Sin ello Muere Saludos