sábado, 9 de mayo de 2026

Un púlpito en la sede de la soberanía popular





Francisco Delgado

El viaje del jefe de las entidades y población católica, León XIV, visitará España del 6 al 12 de junio y estará en Madrid, Barcelona y Canarias. Según la Conferencia Episcopal en un viaje pastoral. Han convocado diversos actos y uno realmente preocupante, como es colocarle un púlpito en el Congreso ante el poder legislativo el lunes 8 de junio, justo dentro de un mes.

¿Pues no, no sólo es un viaje pastoral? Es un viaje en el que será recibido por las más altas autoridades del Estado a diversos niveles, a modo de lobby católico, para asegurarse el no mover ni una coma de los Acuerdos concordatarios España-Santa Sede de 1979 (herederos del isabelino del siglo XIX y del nacional-católico franquista de 1953).

Además de seguir disfrutando de la financiación de los centros dogmático católicos (que van en aumento, frente a la escuela pública) y de los docentes-catequistas que hay en todos los centros públicos y privados designados por los obispos; seguir recibiendo el 0,7% (de quienes marcan la casilla “iglesia católica” y “otros fines sociales” del IRPF (que el presidente del PSOE: Zapatero les subió del 0,5 al 0,7%), con la finalidadde que el Estado financie los gastos de los obispados y pagar los sueldos y seguridad social de los curas (en 2025 fueron casi 430 millones de euros, que salen de los bolsillos de todas y todos los contribuyentes, católicos o no, marquen o no la casilla – algo escandaloso (-En todo caso, quienes marquen las casillas, que lo ponga de su bolsillo); además de seguir recibiendo fuentes de financiación pública diversa para empresas, fundaciones y corporaciones católicas varias y las de caridad (los servicios sociales en España están todos privados, gran parte están en manos de la iglesia católica), además reciben dinero público para otras diversas cuestiones de influencia y propaganda católica y para “saraos” de todo tipo (procesiones, reuniones litúrgicas y fiestas) en casi todos los municipios de España, gobierne quien gobierne… En suma, más de 13.000 millones de euros al año le cuestan a las arcas públicas mantener a la corporación católica. Y, además, cerrarácon el actual gobierno “progresista” cualquier posibilidad de devolver al Estado las miles de inmatriculaciones hechas desde 1947 hasta 2015, muchos bienes son monumentos de alto interés público, incluos declaradas patrimonio de la Humanidad y que además de la propiedad la explotan, sacando pingües beneficios, como el caso más emblemático de la Mezquita de Córdoba. Pero hay muchos más.

Y, además, para colmo, soltará un sermón en la sede de la soberanía popular, con el apoyo de casi todo el espectro parlamentario de todo color y condición: Inaudito y algo vergonzoso, por más que lo quieran “colar” que lo hace como jefe de un Estado ficción: El Vaticano, conformado, en su día, por el fascista Benito Mussolini.

Según el Ministerio del Interior, las CCAA y los Ayuntamientos que va a visitar, alrededor de 11.000 policías nacionales, unos 2.200 guardias civiles y multitud de efectivos de los Mossos d'Esquadra y miles de agentes de las policías locales conformarán el dispositivo de seguridad del encuentro en España. Serán no menos de 20.000 personas de las fuerzas de orden público las que se encargarán de la custodia durante su estancia y actos: En suma: Un pastón de dinero público, en horas extraordinarias, etc. etc.

Posiblemente, se movilizarán miles de personas creyentes, además de centenares de entidades, corporaciones y lobbies católicos, algunos muy integristas, en diversos saraos y actos religiosos. Según la organización católica prevé que en la misa de Cibeles, el día 7 de junio, asistirán un millón de personas. Como acto cumbre.

La visita a las Cortes fue sugerida desde El Vaticano a la Presidenta del Congreso, que contestó inmediatamente, dando su total conformidad, con el beneplácito del gobierno del PSOE y sus “muletillas” y, supuestamente, de todos los grupos parlamentarios, en un Estado que demuestra su confesionalidad más tradicional nacional católica y grotesca.


La derecha liberal española no engaña, supongo que los neofascistas tampoco, porque apoyan la confesionalidad del Estado, pero los partidos que se las dan de “progres”, que -en su día- los antepasados fueron de izquierdas y, por ello, represaliados y asesinados por no ser católicos y los que, ahora, firman, en ocasiones, manifiestos a favor de un Estado Laico (con letra pequeña, para que no se note mucho), éstos si engañan.

En la última visita de un Papa, en 2011, el 17 de agosto Europa Laica y otras muchas diversas organizaciones, incluso Redes Cristianas firmaron un manifiesto bajo el eslogan: “De mis impuestos al Papa cero” y congregó en el centro de Madrid a más de 25.000 personas en contra no ya de la visita, sino del alto costo que para las arcas del Estado supone la corporación católica y en contra del Concordato.

En España, en estos momentos y según el CIS último aproximadamente la mitad se declaran católicos, pero tan sólo un 10% afirman cumplir con los deberes religiosos habitualmente. Eso significa unos 5 millones aproximadamente. Casi un 5% se declaran de otras religiones y, cercano al 50% se declaran ateos, agnósticos e indiferentes. Las bodas religiosas se celebran tan sólo dos de cada diez. Ello indica la muy creciente secularización, año tras año, de la población española, frente a la confesionalidad del Estado y de los partidos políticos en general, sean del color que sean.



Estamos ante una estúpida farsa de un colectivo, las y los católicos y su religión patriarcal, que financiaremos entre todas y todos los contribuyentes, por más que la iglesia católica haya recaudado limosna y voluntariado para la visita del Papa y, además, se le da, por políticos y políticas de toda condición la palabra en un púlpito de la sede de la soberanía popular: El Congreso. Nada más y nada menos. Bochornoso.

Durante estos días, diversas organizaciones (alrededor de 100, más de 150 personalidades y miles de ciudadanos y ciudadanas), propiciado por Europa Laica -laicismo.org- y otras organizaciones están firmando un manifiesto para entregar en el Congreso con una queja ciudadana y para que se deroguen los Acuerdos Concordatarios. Pero se prevé que tenga poca incidencia política e institucional, aunque nos consta que millones de españolas y españoles, muchos más de la mitad están de acuerdo con la derogación del Concordato.

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