lunes, 10 de noviembre de 2014

De Ganemos Córdoba, la democracia, el bochorno y el sr. Torrico



Jorge Alcázar. 
Colectivo Prometeo y FCSM
Este pasado domingo ha tenido lugar la V Asamblea Ciudadana de Ganemos Córdoba. Sobre el tapete, la disyuntiva entre dos formas de participación jurídica ante unos comicios electorales.
    Debate, posturas enfrentadas, ponencias, intervenciones múltiples y plurales, urnas de cartón, quinientos treinta votos y mucha ilusión. Esperanza en algunos y desazón en otros. Desde las 10 de la mañana, el salón de actos del IES Gran Capitán desbordado con más de 600 personas cuya última voluntad es la de transformar la sociedad en la que viven. Pocas asambleas políticas habrán tenido tal participación en Córdoba desde que muriera el dictador Franco. En un proceso ordenado y respetado por todos y todas, las dos visiones tienen cabida a la hora de poder exponer sus argumentos, justificados en uno u otro sentido, y demostrar que cuando la cuestión de fondo es clara, sabemos y podemos organizarnos como ciudadanía.
     Y sí, sobrevolaba la sombra de partidos políticos, movimientos y visiones diferentes sobre cómo ayudar a conseguir cambiar Córdoba y nuestra sociedad para mejor. Sin embargo y a tenor de declaraciones varias, fundamentalmente desde el lado en el que recientemente se está instalando el miedo, lo que el domingo se produjo fue un espectáculo lamentable y bochornoso, o al menos eso fue lo dicho por el sr. Miguel Ángel Torrico.
Sin embargo, lo lamentable no es que se haya producido debate o enfrentamiento táctico. Lo lamentable no es que una votación sobre la forma jurídica a adoptar, haya arrojado más votos hacia una postura que hacia otra. Lo lamentable no es que los ciudadanos y ciudadanas tengamos puntos de vista diferentes y nos sentemos codo a codo para resolver nuestras diferencias y adoptar una resolución, para poder cambiar Córdoba. Lo lamentable no es que existan fuerzas políticas que visibilicen por igual al enemigo político que desde demasiado tiempo ya lleva sentado en las instituciones de poder.

     Lo lamentable, sr. Torrico, son declaraciones como las suyas, en donde tildaba de bochornoso el “espectáculo dado por la izquierda cordobesa” en la Asamblea Ciudadana de Ganemos Córdoba. Lo lamentable es que un representante, como usted, de todos y todas los que vivimos en esta ciudad, aproveche su posición para abominar e intentar ridiculizar a cordobeses y cordobesas que participan, a título individual con nombres y apellidos y sin más afiliación que la firme voluntad de cambiar su ciudad, en esta Asamblea Ciudadana. Es muy de lamentar, sr. Teniente de Alcalde, que usted trate a aquellos supuestamente a los que sirve como títeres, bufones y marionetas, disparando sus dardos envenenados sin ton ni son. Es lamentable, porque además es un ejercicio, este del insulto y la acusación, que viene practicando ya con cierta regularidad, poniendo como foco de su ira un día sí y al otro también, a los centenares de personas que portan dignidad y ejemplo desde el colegio Rey Heredia. Es lamentable porque a lo que el sr. Torrico se tendría que dedicar, cada vez que sale de caza con la escopeta del improperio, es a abochornar a compañeros y compañeras de su partido que están inmersos en escándalos de corrupción –y esto sí que es bochornoso-, y que todavía siguen “disfrutando” de sus actas de concejales, diputados o cargos varios, oficio este último bien remunerado y solicitado en su partido. Lo bochornoso es que por ser este escrito de opinión, no tenga espacio suficiente para poder relatar todos los escándalos de corrupción en los que su partido anda metido. Lo desazonador es que en Córdoba se multe a las personas por buscar en la basura algo que echarse al estómago, cuando ustedes, en lugar de sancionar el hambre, debieran impedir con sus políticas la miseria y la condena que supone tener que ir a un contenedor para subsisitir. Lo hilarante es que estén tan acostumbrados a incumplir promesas electorales, que ya se les ha olvidado aquella canción que decía lo de: “… ni un parado más en Córdoba”. Lo lamentable es que la altura política y el análisis social del portavoz del PP en el ayuntamiento se retrate descalificando e insultando los nuevos procesos de participación que tienen lugar en nuestra sociedad, sin ver más allá del mero ejercicio del insulto, lo cual hace cierto lo que por ahí se lleva escuchando demasiado tiempo: los políticos del bipartito viven en una realidad paralela a la de millones de españoles y españolas, siendo su cortedad de miras la consecuencia inmediata de sus intereses y los de la clase privilegiada a la que representan y sirven.
    Lo lamentable, sr. Torrico, no es que IU, Podemos, EQUO o como quiera que se llamen, y las miles de personas en Córdoba que se oponen a sus políticas y formas de gobernar, disientan en determinados momentos políticos. Al contrario sr. Torrico. Eso es la política. Debate, enfrentamiento de posturas, argumentación, ganar y perder en buena lid. Lamentable sí es que a usted y a los suyos les dé miedo el crujir de los engranajes oxidados de este sistema hecho a imagen, semejanza y servicio de los suyos. Lo lamentable es que usted, asustado, sólo quiera mirar a la izquierda, al centro y a la derecha, pues de tanto mirar a un lado y a otro están perdiendo la perspectiva. Lo vergonzante hasta la rojez es que la ciudadanía, hasta hace poco desmovilizada y resignada, sin más medios que su voluntad, le tenga que dar ejemplo a partidos como el suyo o a instituciones tan poco democráticas como la corona española -a la cual apoyan incondicionalmente como garante del régimen en el cual 20 españolitos tienen más pasta que otros 14 millones- acerca de cómo deben ser los procesos democráticos de participación; aunque en este caso, su actitud es excusable, al provenir de una filosofía de participación y de una formación política en la que se imponen la dedocracia y el amiguismo, como el afamado Nicolás nos ha enseñado.
    No, sr. Torrico, aunque a usted le pese, este domingo no ha habido vencedores ni vencidos. No nos hemos puesto en ridículo ni nos hemos comprometido en lo que hace referencia a nuestra integridad. Lo que hemos hecho, sr. Torrico, y se lo explico para que usted lo entienda, es un simple ejercicio de democracia participativa. Simplemente eso. Si a usted esto le abochorna, le animo pues a que asista a algunas de las próximas asambleas para que así lo comunique y nos convenza de su punto de vista. 
      Para que nos alumbre en el camino de la transformación y el cambio, pues nos hacen falta manos que apunten hacia el trabajo. Aunque claro, para ello, además del “verbo florido” y los insultos, de los coches oficiales y los buenos trajes, y por mucho que sus voceros traten de hacer de altavoz manipulativo, necesitará mucho ejemplo que darnos para poder convencernos, en asamblea, bis a bis, sin medios de comunicación ni pantallas, y no salir abochornado.