domingo, 14 de junio de 2015

Cantos de sirena del PP: nuevas promesas, nuevos engaños

 
fuente: eldiario.es
Juan García Ballesteros

Presidente del Colectivo Prometeo 
Miembro del FCSM
Ante la debacle electoral del PP en las pasadas elecciones del 24M, el Gobierno plantea cambios en el Ejecutivo. Ni por un momento ha hecho una crítica necesaria sobre su política social, económica y laboral en esta crisis profunda que ha sumido al país en el pesimismo, en la desesperación y en una situación de emergencia social.
Pero no hay que precipitarse, a partir de ahora continuarán los cantos de sirena de la salida de la crisis, con la falacia de recuperación económica y de la creación de empleo, aunque obviando su precariedad Para ello, van a utilizar a sus medios de comunicación para trasmitir algo que siempre ha dado un buen resultado a esta derecha reaccionaria: el miedo. Ahora plantean: o ellos o el caos. El caos, según el PP, es Podemos, que sin haber gobernado aún es tachado poco más o menos de totalitario. Pero el totalitario es el que aprueba una Ley (Mordaza) que condena a ciudadanos pacíficos por ejercer los derechos constitucionales de manifestación y concentración, es el que impone sus criterios, sus políticas, sus decisiones, contrarias a su programa electoral, sin contar con los demás partidos ni con la ciudadanía y sin importarle el daño que hace a las personas: 5,5 millones de parados (un millón más que cuando llegaron al Gobierno), casi 12 millones de excluidos sociales, 1,5 millones de familias que no tienen ningún ingreso, 2,5 millones de niños en situación de pobreza extrema, desahucios y recortes en todos los servicios públicos.

Un Gobierno se legitima cuando cumple el programa electoral que presenta a los ciudadanos. Son estos los que validan con su voto lo que los partidos deben hacer y qué deben cumplir. Desde este punto de vista el PP está totalmente deslegitimado. Es un gobierno antidemocrático, no ha tenido en cuenta las decisiones de los votantes y ha incumplido sistemáticamente su programa electoral. Es un Gobierno anticonstitucional, no ha respetado los derechos sociales y laborales que recoge nuestra Carta Magna. Ha despreciado los Derechos Humanos, permitiendo desahuciar a miles de familias necesitadas, contribuyendo a la muerte de cientos de dependientes y enfermos (hepatitis C), posibilitando (reforma laboral) puestos de trabajo en semiesclavitud, rescatando a la banca antes que a los millones de personas sumidas en la pobreza extrema y pisoteando derechos sociales que habían costado mucha lucha y sangre conseguir.
Como la memoria es frágil y los votantes olvidan rápido el tremendo deterioro social y todas las barbaridades cometidas, voy a enumerar algunos de los incumplimientos (lo que dijo que nunca haría) de la propuesta electoral del PP: ha aumentado el IVA, ha subido los impuestos sobre todo a los tramos medios del IRPF, bajando en los altos, ha impuesto el copago sanitario, ha abaratado el despido, ha bajado las pensiones (3,65 %), ha bajado el sueldo de los funcionarios, ha recortado las prestaciones por desempleo, ha bajado la inversión en educación, sanidad y dependencia, ha aumentado el paro y la exclusión social, ha impuesto una reforma laboral a medida de los empresarios y ha rescatado a los bancos y Cajas de Ahorros (246 mil millones de €, según el FMI).
No se nos puede olvidar que el PP ha permitido cientos de miles de desahucios contra las familias más empobrecidas por esta crisis, que un 40,6% se va hundiendo en la precariedad, el 24,2% sufre ya exclusión moderada y el 10,9% está en severa marginalidad (según Caritas) y que en su mandato la deuda pública española haya pasado del 70,5 % (2011) al 97,7 % (2014). Esto supone un 27,2 % más (unos 300.000 millones de euros). El Gobierno prevé que en este año se alcance el 100,3%, (unos 1,05 billones de euros), lo que implica que nuestro país, si no se hace una auditoría para descubrir cuál es la deuda legítima, no pueda pagarla. Las consecuencias recaerán sobre las futuras generaciones. Hay que recoger que el alto índice de paro ha afectado a los ingresos de la Seguridad Social, por lo que este nefasto Gobierno, ha reducido el Fondo de Reserva (2011-2014) en un 38 % (unos 25 mil millones de euros).
Ante esta difícil situación político-social, el partido del Gobierno cuenta con aliados muy poderosos que alaban sus recortes y aplauden su obediencia y sometimiento a los organismos económicos internacionales. Son los que dirigen y guían su política económica para favorecer a los poderes financieros, bancarios y empresariales. Me refiero a la Troyka. No nos puede sorprender el informe de esta semana del FMI, que haciéndole campaña al PP, refrenda su política económica, sus ajustes y recortes sociales y lanza el órdago de lo bien que va muestro país, augurando para este año un crecimiento del 3,1 %, más del 2,5% de lo previsto anteriormente. Pero después del apoyo al PP, el FMI, como dice que España ha hecho correctamente sus deberes (lógicamente para los intereses de los mercados) y camina por la “senda de la recuperación”, quiere hipotecar al futuro gobierno que salga de las urnas. Pide que nuestra economía tiene todavía margen suficiente para profundizar en los ajustes. Y exige: bajar aún más las indemnizaciones por despido, ampliar el copago a educación (ahora está en sanidad), subir de nuevo el IVA, congelar los salarios, establecer un contrato único, no anular las reformas del pasado (sobre todo la laboral), flexibilizar aún más el mercado del trabajo y que haya más diferencias en los salarios. Sugiere al futuro Gobierno Central y a las Autonomías que hay que cumplir con los objetivos del déficit para que los mercados sigan confiando en nuestro país. Por último advierte el FMI que “revertir las reformas ya aprobadas en el pasado crearía incertidumbre y frenaría la recuperación”. Ahora el miedo se nos insufla desde este todopoderoso poder económico.
Sobre las recomendaciones del FMI, el PP, a través de sus líderes, ya ha manifestado lo que oímos en muchas ocasiones antes de las elecciones de 2011: no subirá el IVA, no habrá contrato único y que ellos “no va a ir por esa línea”, “tienen su propia hoja de ruta”.
No nos dejemos engañar de nuevo. Este Gobierno, si una parte significativa de la nuestra sociedad lo vuelve a apoyar (muchos serán por desgracia sufridores de la crisis), olvidará de nuevo sus promesas, engañará a sus votantes y obedecerá ciegamente las propuestas de sus amos, los poderes financieros y bancarios. La situación ya de por sí muy grave, empeorará.
Estamos a tiempo de evitarlo. Hay que cambiar radicalmente la situación. La Unidad Popular, como aglutinante de los colectivos sociales, los partidos de izquierdas, sindicatos alternativos y ciudadanía en general, es la única posibilidad real para revertir la situación, para crear un futuro mejor en el que las decisiones políticas reviertan en el bienestar y mejora de las calidad de vida de la inmensa mayoría de los personas.