lunes, 12 de septiembre de 2016

Las contradicciones del Presidente Clavijo




Manuel Marrero Morales
Colectivo Prometeo
FCSM

    El presidente del gobierno de Canarias ha inaugurado el curso escolar en el Colegio de Educación Especial "Inés Fuentes" de El Puerto de la Cruz, un gesto que le precia, como apoyo moral institucional hacia una "escuela inclusiva y solidaria". Incluso anunció algunas medidas, que -como declaración de principios- apoyo en su totalidad, como "la necesidad de poner en valor" a las personas que trabajan en la enseñanza y a las familias de los 310.000 estudiantes no universitarios de las islas, o algún programa de detección temprana de los problemas. Otra cosa es lo que en la práctica se haga.
    Si hacemos caso a estas declaraciones del Presidente Clavijo, deducimos que son sinceras y su gobierno (el de toda la población canaria) apuesta firmemente porque la Escuela sea un eje vertebrador de la sociedad y las generaciones que se están formando en los centros educativos van a tener la fortuna de vivir en una Canarias mejor.
    Sin embargo, este gesto positivo queda anulado por el conjunto de medidas que se están adoptando en otros sectores: recortes en sanidad y educación, Ley del Suelo, introducción del gas en Canarias y nula apuesta por las renovables, abandono de nuestro sector primario, injusto desarrollo y aplicación del REF, justificación y apoyo a la corrupción,... Vamos por partes.

   No es solidario ni inclusivo socialmente que haya empresas privadas que alcancen pingūes beneficios a costa de la salud de la población canaria, que tiene que sufrir largas listas de espera en la medicina pública. Estos recortes y desarreglos afectan gravemente a la población escolar y a sus familias, por las que el Sr. Clavijo dice apostar, mientras hace lo contrario.
    A esa población también le afectan los recortes en educación que impiden que haya profesorado suficiente en los centros educativos para que realmente se cumplan esos preceptos de solidaridad e inclusividad y se apueste por una enseñanza pública de calidad. Debiera tenerlo muy en cuenta una persona que se educó en la Escuela Pública.
    Con una notable contestación social enfrente el Sr. Clavijo pretende hipotecar el futuro de nuestra tierra apostando por una ley del suelo que configura un modelo impulsor de piche y cemento, con la consiguiente degradación del frágil medio en el que vivimos. Se nos quiere imponer de nuevo el modelo de pelotazos urbanísticos, que tantos destrozos ha ocasionado en nuestro medio ambiente y tanta corrupción ha generado. Una vez más se priorizan los intereses particulares frente al interés general. ¿De qué sociedad solidaria e incluyente estamos hablando entonces? ¿Qué futuro le espera a esa población escolar a la que el gobierno de CC-PSOE condena a vivir en un territorio devorado por la voracidad de un empresaciado insaciable y unos políticos a su servicio?
   El Sr. Presidente, su partido -Coalición Canaria- junto con el PSOE y el PP han apostado porque Canarias siga dependiente de las energías fósiles. Y en esa dirección han ido caminando durante décadas: Puertos de Arinaga y Granadilla, regasificadoras, implantación progresiva del uso del gas en Canarias... Y eso, a pesar de que propios y extraños estamos indignados por la miopía de nuestros gobernantes que siguen ignorando el tremendo potencial de energías renovables que tienen nuestras islas: eólica, solar, geotermia, mareomotriz, hidráulica,... La soberanía energética podría ser una realidad a corto plazo y un gesto solidario con el resto del planeta, frenando la contaminación. Pero eso implica tener un proyecto de país para mejorar la calidad de vida de la población, cosa que al Sr. Clavijo parece importarle un comino.
   Si la premisa anterior se cumpliera, un proyecto de país para la gente, vendría dada necesariamente una entrada en valor de nuestro sector primario, que posibilitara el fomento de la producción y el consumo local, con lo que eso significa para generar empleo, mejorar la alimentación, contribuir a disminuir la contaminación, equilibrar el paisaje y redistribuir a la población. Pero no, se prima la importación a través del REA, nuestros mejores suelos se convierten en solares para un turismo que consume ingentes cantidades de agua, tan necesaria para nuestros suelos agrícolas. Cuando nuestras islas baten el récord de visitantes, el sector laboral de la hostelería pasa por sus peores momentos, en cuanto a condiciones laborales y económicas. ¿Dónde están las medidas correctoras planteadas por el Gobierno Canario? ¿Sólo la de ofrecer Canarias como lugar competitivo para el empresariado por los bajos sueldos que se pagan?
   Nuestro Fuero Canario, el Régimen Económico y Fiscal, ha devenido en un instrumento al servicio de las grandes fortunas insulares. A través de  medidas como la RIC se ha convertido en un mecanismo de injusta distribución de la riqueza en las islas y de estar desligado de la tan necesaria creación de empleo en un territorio que supera el 30% de población activa en paro y donde un 40% de su población se encuentra por debajo del umbral de la pobreza. ¿De qué inclusión social y solidaridad hablamos, Sr. Presidente?
    Con motivo de la sentencia del Centro Comercial El Trompo, (un ex alcalde de su partido y un empresario beneficiado) me ha parecido que el Sr Clavijo quería justificar esta situación y poco menos que pretendía que la justicia se contuviera. Pero aún más, no ha dudado en comerciar con las islas y vender su apoyo, primero al PSOE y luego al PP, partidos trufados por la corrupción (y de manera especial el PP de Soria, al que usted dijo comprender, y de Rajoy, al que usted no ha tenido empacho en apoyar). ¡Qué difícil se hace creerle cuando habla de valores ciudadanos, de solidaridad e inclusión, aunque sea escolar, y sin embargo actúa de la forma que lo hace y vende su apoyo a partidos y personas corruptas! ¿Duerme usted con la conciencia tranquila?
Ninguna de estas medidas son solidarias ni inclusivas. No se puede, Sr. Clavijo, tener encendida "una vela a dios y otra al demonio". Hay que optar, y usted lo ha hecho, superando sus contradicciones y posicionándose del lado de los poderosos. No pretenda engañarnos, por favor.