domingo, 25 de noviembre de 2018

El Cambio es derrotar al Franquismo


Manuel Delgado Milán

    Felipe González fue designado por la historia como la esperanza de regeneración de España tras una rebelión militar, tras cientos de miles de asesinados, tras cuarenta años de férrea dictadura.  Hoy, pasados otros cuarenta años, dice que prefiere a Franco antes que Maduro. 
    Aquí lo importante no es defender o atacar al gobernante de otro país. No viene al caso decir que Maduro no ha dado un golpe de Estado, ni fusila cada día al amanecer a nadie.  Sobra sostener que es fruto su gobierno de las elecciones que allí hay. Que los medios opositores disfrutan de la libertad de prensa y son mayoría; que el pensamiento, la expresión, la libertad de reunión y la de manifestación son derechos y libertades, no es el argumento más importante para responderle porque parece que aquí nadie quiere hablar de nosotros, de la España real.  No caigamos en la tentación de su trampa discursiva, porque no es necesario. Esas palabras demuestran lo ya sabido por muchos.  Sirven para saber que Felipe fue un sucesor de la obra de Franco, de la reproducción del mismo poder que en España pretende ser eterno.
 Aquí lo importante es saber que Felipe usa a Franco como argumento y el franquismo también lo usó para sumergirse a quien no vio nunca como un enemigo, sino como un aliado esencial para sus intereses. De hecho el PSOE, que no era nada en la lucha contra Franco, se llenó en cada pueblo de jóvenes hijos de familias franquistas. 
De aquellos polvos estos lodos, esta clase política. En España es mayoría la corrupción vestida de lagarterana partidaria, donde el franquismo se llama democrático, y constitucionalista. Franquismo llamando golpistas a los que forzaron, ilegalmente, no un golpe, sino un referéndum.   
No es el franquismo de Vox, del  PP o de Rivera el que más debe inquietarnos, que ya es mucho. Es aún más peligroso el franquismo más oculto que va en el ADN del felipismo de segunda generación. El de Bono, el de Page, el de tantos barones del PSOE que tuvieron como candidata a su mejor exponente: Susana Díaz.  
La democracia en España está, como con Franco, en las calles. Son democracia las mujeres, son los pensionistas, las mareas ante el deterioro de la educación o la sanidad.   La esperanza de una España nueva  salió a las calles el 15M, somos futuro los que ya fuimos pasado, los demócratas antifascistas que pagamos el precio de la poca libertad que hoy tenemos.   Luchamos contra Franco y ahora sabemos que también nos venció con su transición; con la que fue más bien transmisión del franquismo a una democracia que fue mezcla de falsedad, traiciones y miedo.   
El franquismo es muy reconocible  en las instituciones, en mucha prensa y televisiones, en la opinión publicada. Es aún mayoría en la clase política reinante. Si prescindimos de los que nunca fuimos clase política, aunque algunos de los nuestros estuvieron y están hoy en minoría en las instituciones como un cuerpo extraño, casi nada fue el cambio que nos prometimos.  El cambio necesario aún significa derrotar al franquismo. Y el día 2 sería un buen comienzo derrotando al franquismo de Felipe y de Susana.

1 comentario:

maribel hojas dijo...

Después de leer este magnífico artículo de Manuel Delgado Milán, poca duda os queda, queridos andaluces, de a quién votar para conseguir ese cambio tan necesario!!!