jueves, 23 de febrero de 2023

“Queredme menos…”

 




Juan Rivera
Colectivo Prometeo

 En la antigua Roma existía una condena a muerte, la “Damnatio ad feras” en la que al sentenciado lo arrojaban a los leones para que los felinos diesen buena cuenta de él. 

Tras leer a posteriori (1) el fragmento de la entrevista de Évole a la hasta ayer mandamás de Vox, hoy  cuasi ninfa del carnaval Macarena Olona lo primero que se me vino a la cabeza fue un “Niño, ya están echando tu memoria otra vez  a los leones. Todo sea por el circo”.

En ella  te calificó, queridísimo y añorado Julio,  como “uno de mis grandes referentes políticos” (sic).

¡Lo que hubiera dado por haberte podido escuchar dándome la opinión que sus palabras te merecían! Con la socarronería y el humor que destilabas en los espacios cortos y lo poco que te gustaba el baboseo y el manoseo fijo  que hubieses sacado punta a la admiración que te profesan algunas ultras.

 Y eso que lo dejaste clarito en el vídeo que grabamos en tu casa, noviembre de 2019, precisamente para frenar el intento de apropiación de tu figura que la extrema derecha estaba realizando (Declaraciones de Julio Anguita sobre la Extrema Derecha).

Pero ya se sabe que no hay peor sordo que el que no quiere oír y en esa lectura gramsciana sobre hegemonía ideológica (el Poder la realiza perfectamente) uno de los movimientos  básicos es que sus marionetas  amplíen la base neutralizando el discurso alternativo o cuando no podían como era tu caso, intentando hacerlo suyo.

Parafraseando la frase formulada por Philip Henry Sheridan (1831-1888), comandante en jefe del ejército estadounidense durante la sangrienta campaña llevada a cabo en el invierno de 1869 para someter a los indios kiowa ( “ El mejor indio es el indio muerto”), pareciera que el mejor comunista es el comunista muerto pues en ese terreno no corren el peligro de sufrir la réplica dialéctica en la que dabas lo mejor de tu pensamiento.

Y ese pensamiento de Unidad alrededor de un Programa de mínimos (aunque hubiese que repetir tres veces la palabra para que se enterasen los compañeros duros de oído) pero realizable, sin renuncias a las líneas rojas de nuestra identidad y con las únicas armas de la persuasión, el trabajo y el razonamiento, sigue en vigor y la situación actual lo hace más necesario que nunca.

Por eso el 3 de Mayo de 2020, unas semanas antes de tu muerte y en plena pandemia publicamos el Manifiesto El Hoy y el Mañana: Razones para nuestro Compromiso. Luego te encargaste de hacer visible el mensaje con una intervención de vídeo grabado desde la precariedad y la militancia ( Vídeo-Presentación del Manifiesto).

En el texto avisábamos de lo que nos esperaba a la vuelta de la esquina:

“…Esta pandemia que el mundo sufre, ha hecho florecer en nuestro país junto con la entrega, el altruismo y sentido de la responsabilidad de la mayoría social, una peculiaridad hispana en forma de enfermedad política oportunista: el discurso de odio guerracivilista generado por los responsables máximos de las organizaciones de Derechas. Para desgracia de nuestra Patria no es cosa nueva. Encarna el odio atávico a las clases populares, al movimiento obrero y al pensamiento libre. Y todo ello ha tenido como expresión la imposición de un patriarcado anulador de los derechos de la mujer, el clericalismo más rancio y el llamado “franquismo sociológico”, magma ideológico-social muy anterior al dictador, pero que se materializó en torno a su persona. La injuria zafia, la simpleza de sus propuestas y los bulos, en cuya difusión siguen a rajatabla las tesis del aparato de propaganda nazi. Sus objetivos son crear confusión, potenciar los prejuicios contra el “otro”, el “rojo”, “el homosexual”, “la mujer “o “el inmigrante”. Pero sobre todo, el objetivo máximo es perpetuar los privilegios sociales y económicos del estatus que los dirige...”

Y en ese escenario nos encontramos hoy. Por ello se hace más necesario que nunca no bajar la guardia y recordar que la mejor forma de mantenerte presente no es elevándote a los altares que odiabas ni despiezar tus escritos para coger lo que nos interesa, ni reducirte a una cara en una camiseta o en una taza de café ( ¡lo que hubiera soltado esa boquita al verla!).

La mejor forma es coger por los cuernos el toro de lo cotidiano y hacer un análisis de la realidad sin miedo, pero también sin autoengaños.

Y eso se consigue desde el estudio riguroso, nunca de la simplificación, estableciendo bien nuestras prioridades y dejando de una puñetera vez - como gustabas decir-el carnet en la puerta de la reunión para entrar en la sala sin colores partidarios y con propuestas válidas.

Es la forma de afrontar con dignidad los retos que se nos vienen encima. Y tener alguna esperanza de encontrar salidas desde nuestra visión, desde nuestro campo. De evitar entrar en pánico ante la manipulación informativa que siempre nos perseguirá. Sólo los muy ilusos pueden creer que el Capital, dueño y señor de todos los medios de (des)información, permitirá crecer a una alternativa que haga peligrar, aunque sea mínimamente sus intereses.

Termino. Semanas antes del programa en la Sexta también hubo una referencia a ti, pero muy distinta por el tono y forma. La realizó en la Gala de los premios Goya Antonio de la Torre recogiendo el “Malditas sean las guerras y los canallas que las hacen “ con el que nos golpeaste aquel infausto día de abril de 2003 (siempre recordaré amargamente el impacto de una noticia que me pilló con Carmen,Paco, Luis y Miguel en una excursión con alumnos por Valencia y el “Niño lo único que puedo decirte es que no sé qué decirte” al llamarte). 

En estos tiempos que corren una buena manera de reivindicarte es dejar de mirar el dedo para centrarnos en las estrellas y que el “¡No a la Guerra!” empiece a ser también un factor básico y central de nuestro discurso político.

El título de esta reflexión parte de tu “ Queredme menos y votadme más”. Lo del voto si eso lo dejamos para otro día, pero lo del querer es bueno tenerlo claro. Que hay amores que matan. Por muy maquillados que vengan tras pasar por la peluquería televisiva.

 (1) Lo siento, seré muy dogmático pero por sanas que sean las intenciones del entrevistador me niego a colaborar- ni como espectador pasivo- en el blanqueo del  Neofranquismo-nazismo por mucho que se empeñen los dueños de los medios de difusión ideológica.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente como siempre, amigo Juan.

Anónimo dijo...

Cómo querías a ese Anguita, Juan.

Antonio Pintor Alvarez dijo...

Muchas gracias Juan por poner las cosas en su sitio.

Anónimo dijo...

Cómo amabas a Julio, Juan. Y cómo lo haces seguir vivo en nuestro corazón con tu preciosa prosa que combina información y pasión.
Juan, un abrazo.

Anónimo dijo...

Gracias Juan, precioso texto.

Anónimo dijo...

Con Juan Rivera se puede estar de acuerdo o discrepar de sus postulados, pero escribe con el rigor del historiador; con la mordacidad de un Umbral; con un suave virtuosismo a lo César González Ruano; con esa potencia extensiva de Josep Pla; o con cortas pero deslumbrantes imágenes propias de Azorín.
En mi opinión es la mejor pluma de esta web, aunque soy discrepante de sus contenidos. Gusto de leerlo por su estilo.
Saludos.

Anónimo dijo...

Permítame en esta ocasión comentar anónimamente mi opinión sobre su oportuno y como siempre magistral artículo, por el que le felicito.
Compañeros duros de oído y que aún hoy prefieren que su persona no sea referente de debates ni tertulias (algo imperdonable en personas de su propio entorno) y que como bien dice Vd. la mejor forma de mantener la figura de Julio Anguita presente, es no olvidarle nunca, ni elevarle a los altares (que él no quería), si no admirar y defender sus propuestas, su Programa, Programa, Programa como única solución a los problemas de una sociedad deshumanizada que es capaz de admitir hasta a los canallas que hacen las guerras y se benefician de ellas proporcionándoles armas y prolongando conflictos.
Julio fue un referente político a nivel mundial y admirado incluso por algunos ultras, algo que nos debería de llenar de orgullo a todos.