Remedios Copa
Colectivo Prometeo
Se han puesto todos a una para alcanzar el poder que no le dieron las urnas y la ultraderecha ya casi lo tiene.
Actualmente, ni las guerras son fáciles de reconocer como tales, ni los golpes de Estado se parecen a los clásicos y, tanto para inducir tendencias de voto como para crear relatos falsos, las nuevas tecnologías son herramientas fundamentales convertidas peligroso arsenal contra la veracidad de los hechos y a favor de la manipulación social.
Estamos tan saturados de desinformación que resulta una auténtica quimera discernir entre lo verdadero y lo falso. Esto es explicable en buena parte porque el algoritmo que selecciona y distribuye la información que nos llega nos envía el relato que mejor pueda captar tu atención y lo hace apelando a tus emociones y tratando de desviar tu raciocinio hacia el relato más conveniente que quieran implementar en la ciudadanía. Para eso están la I A, las redes sociales y los bots.
El bot, término derivado de robot, es un programa informático diseñado para realizar tareas automáticas y repetitivas en internet siguiendo reglas fijas o instrucciones de su código, usa la inteligencia artificial para imitar cómo hablan las personas e incluso cómo actúan y funciona solo, sin necesidad de que un ser humano tenga que iniciar cada acción del bot.
El primer mensaje que recibí esta mañana cuando encendí el teléfono me decía: “Soy tu IA. Puedo ayudarte en lo que quieras; te conozco mejor de lo que tú te conoces a ti misma”. Terrible, ¿no?
La I A evoluciona a velocidad de vértigo mientras que la legislación va años luz por detrás de su expansión e incluso de sus capacidades y, tal como se está comprobando, el uso perverso que con el que está actuando es un auténtico peligro para la humanidad. Al menos así lo perciben y advierten cada vez mayor número de expertos en I A e incluso Ceos de las Compañías que controlan tanto plataformas como bases de datos, pertenecientes a muy pocas manos y ubicadas casi siempre en los EE UU.
Algunos de los Ceos que han abandonado ese tipo de proyectos lo hicieron por cuestiones que van desde razones éticas, en cuanto al uso que se le está dando a estas tecnologías, altísimo consumo de recursos escasos y gran contaminación para su obtención considerando incluso una auténtica amenaza para la vida el inmenso consumo de agua necesario para la refrigeración de los Centros de Datos, pero tal vez la amenaza peor de todas sea la que apuntan estos días y es la confirmación de que algunos “cerebros” de I A han comenzado a realizar por su cuenta acciones independientes de la programación encomendada.
Pero nada de estos peligros frena la avaricia y el afán de control de algunos sujetos, cuyas ambiciones están por encima de la ley, la ética y la humanidad misma. Pese al horror que despertó en algunos técnicos informáticos el descubrimiento de la desobediencia del robot a su función inicial y la ganancia de funciones autónomas obtenida por su cuenta, eludiendo las medidas de seguridad y hakeando sin control humano a una empresa como ha hecho tres veces en pocas semanas la I A de Meta, otros siguen adelante con investigaciones que tratan de hacer una I A cada vez más potente y acercar sus funciones a las del cerebro humano; incluso prevén que funcionen sin necesidad de energía externa. Nada les para, pese a que el jefe de una de las principales empresas de I A estimó que existen entre un 10 y un 25% de probabilidades de que esta tecnología provoque una catástrofe para la humanidad.
No podemos permitir que los magnates tecnológicos jueguen con nuestro futuro, por ello el equipo de Movemos Europa está trabajando para que se imponga una I A segura y que su control esté únicamente en manos humanas.
La lucha está enfocada al control sobre una tecnología tan poderosa, que puede ayudarnos a resolver problemas y mejorar la calidad de vida, pero que desbocada puede ser absolutamente desastrosa. Si la ley obliga a probar los medicamentos antes de administrarlos y coches, trenes y aviones son inspeccionados para autorizar su uso, esta tecnología también debe estar sometida a pruebas que garanticen su seguridad y no llegar al mercado sin una comprobación segura de su funcionamiento.
La tecnología debe estar al servicio de las personas y no al revés.
De las fechorías de la I A y las granjas de bots para confundir y crear divisiones (mediante bulos, relatos torticeros e interpretaciones distorsionadas sobre unos hechos, están haciendo mella en la política, son capaces de destrozar el Gobierno de un país, o incluso en la propia U E, como acaba de suceder con toda una serie de falsedades de informes unas veces y omisiones de los reales otras, o su influencia a la hora de decidir el voto en unas elecciones, se merecen un capítulo aparte por el inmenso daño que nos están causando en estos difíciles momentos en los que la ultra/derecha juega con todos sus dardos en contra del bien común e instando al Gobierno a que incumpla la legalidad nacional e internacional.
Pero no me resistiré a recordar hoy que en Ceuta están todas las claves políticas y geopolíticas de la actual batalla entre progreso y retroceso, democracia y fascismo, internacional reaccionaria y progresismo.

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