Hace unos días y a través de YouTube me llegó una escena
que, analizada fríamente, contenía pocas dosis de patriotismo y muchas de
patetismo.
En lo que podía ser el equivalente
a un patio de armas, un oficial arengaba (metafóricamente, también martirizaba)
a unas decenas de soldados formados bajo un sol de justicia.
El alto mando, a tenor del
medallero que lucía en la pechera, lanzaba un discurso plúmbeo y previsible,
similar al cúmulo de lugares comunes que se suelen proclamar en estos casos. Pero
al final, puede porque se viniera arriba, o porque también a él le hacía
estragos el sol, remató con tres frases que, aunque sonaran en su cerebro a un
discurso de la película “Raza”,
guionizada por Jaime Andrade ( pseudónimo que ocultaba al “talentoso escritor”
y mejor carnicero Francisco Franco), a quienes las oímos sin el tamiz del
“ patrioterismo” nos sonaron, al sopesarlas en conjunto, a chiste de Gila.
La primera, por si sola, podía
pasar sin problemas el filtro. Se trataba de la consabida “¡Viva España!”. Y ahí,
en la idea de que a nuestro país le vaya bien, podemos coincidir todos. Aunque
la discrepancia se daría a la hora de definir el concepto “España” pues amar a
la patria se puede hacer venerando exclusivamente una bandera o intentando construir una sociedad más justa e igualitaria.
La segunda, (en ámbitos castrenses
suele acompañar a la primera) fue: ”¡Viva el Rey!”. Aunque me da la impresión de que,
por la edad del arengador, la frase también la ha debido gritar antes decenas de veces, pero
aplicándosela no al monarca actual, sino al anterior, el corruptísimo Juan Carlos
I.
Pero me temo que, viendo el paño, si ese día le hubieran puesto delante al rey emérito, tampoco habría tenido ningún problema en gritar lo mismo. Ya se sabe, donde se ponga un buen Borbón, aunque haya hecho una inmensa fortuna a través de negocios más que turbios, que se quiten los aficionados.
















.jpg)





























